jueves, 23 de julio de 2009

Psicópatas en Política por Ramón Villeda Bemúdez

Esta columna de Ramón Villeda Bermúdez publicada el 22 de julio 2009, en el diario La Tribuna de Honduras, explica claramente la conducta y la existencia de los Chávez, los Zelayas, las Menchús, y hasta los Colom. Hay un libro también muy bueno que le recomiendo sobre este tema, publicado por Editorial Atenea que se titula "La Locura en el Poder" De Calígula a los Tiranos del Siglo XX.

Psicópatas en política por Ramón Villeda Bermúdez
Columnistas 22 Julio, 2009
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Escuchamos definir como sociópatas o psicópatas a los individuos que tienen un trastorno de personalidad antisocial (TPA). Son personas que no le dan importancia a las reglas sociales, para ellos no tienen ningún significado las leyes, las normas preestablecidas y los derechos individuales. Aún sabiendo que están haciendo mal no frenan sus impulsos para alcanzar lo que quieren porque tienen un placer especial en usurpar, aunque tengan que cometer delitos para lograrlo.

Ramón Villeda Bermúdez
Las sociopatías se pueden detectar en las personas, hombres o mujeres, desde la adolescencia; en algunos de estos enfermos los trastornos de conducta tienden a disminuir después de los cincuenta años. Estos trastornos de la personalidad se consideran probablemente heredados; algún miembro de la familia los padeció, pero se cree que la gente que rodea al psicópata influye mucho en el desarrollo alterado de su conducta antisocial, lo que explica los abusos que comete. Una característica del psicópata o sociópata es su incapacidad de entender los sentimientos ajenos, y de comprender la significación de su conducta, es decir, tienen ausencia de empatía, de miedo y de remordimiento. Disfruta haciendo lo incorrecto. También tiene una autoestima distorsionada y está en búsqueda constante de nuevas emociones que pueden llegar a extremos insólitos, no teme producir víctimas con sus excesos. El egocentrismo, la falta de responsabilidad, la extroversión, el exceso de hedonismo (procura del placer), los altos niveles de impulsividad, la audacia para experimentar sensaciones de poder y control son también propios. Los desórdenes hormonales los hacen alardear en el desenfreno sexual. Cuando se les descubre que mienten, inventan otra mentira. Aunque puedan ganar dinero honestamente, disfrutan con el enriquecimiento ilícito al estafar, defraudar, plagiar y extorsionar. Los negocios y la política son los campos más frecuentes para estas manifestaciones. En 1941 Cleckley amplió a cuatro la distinción entre los psicópatas: Los PSICÓPATAS PRIMARIOS no responden a la desaprobación, ni al castigo, ni a la aprehensión; pero pueden inhibir sus impulsos por algún momento cuando quieren lograr sus propósitos. Los PSICÓPATAS SECUNDARIOS son arriesgados, aventureros, audaces, proclives a reaccionar ante situaciones de estrés, son belicosos, guerreros y propensos a la culpabilidad. Se exponen más que las personas normales, pero resienten el estrés (por eso no son “completamente psicopáticos”). Se van acostumbrando a establecer sus propias reglas del juego. Aunque desean evitar el dolor, son incapaces de resistir la tentación de lo incorrecto. Padecen una extraña ansiedad que aumenta cuando hacen algo prohibido. Viven dejándose llevar por las tentaciones. Tanto los PSICÓPATAS PRIMARIOS como los PSICÓPATAS SECUNDARIOS están subdivididos en dos subgrupos. Los PSICÓPATAS DESCONTROLADOS son los que parecen enfadarse o enloquecerse más fácilmente (ver ejemplos en la política de Sudamérica). Su frenesí se asemeja a un ataque de epilepsia. Capaces de increíbles hazañas sexuales. Muchos padecen de drogadicción, cleptomanía, pedofilia y los atrae cualquier cosa prohibida o ilegal. Les gusta tomar riesgos y estar “acelerados” (endorfina alta). Muchos violadores y asesinos están en este subgrupo. Los PSICÓPATAS CARISMÁTICOS son mentirosos, pero atractivos y encantadores. Son muy manipuladores y persuasivos. Totalmente egocéntricos. La mayoría son arrogantes y engreídos. Por lo general están dotados de algún talento artístico u oratorio que utilizan para manipular. Nunca debe desestimarse su capacidad persuasiva, que pueden manejar para llevar a otros al sacrificio y a la muerte. Saben salir del apuro con una mentira tras otra; aprenden a llorar en público para conmover, convencer, influenciar y lograr la solidaridad para sus actos erróneos. Son incapaces de sentir lástima o de ponerse en el lugar de otra persona. La mentira y la actuación teatral son claves en sus logros. En todas las naciones y en todos los tiempos han existido psicópatas, grandes manipuladores que gozan haciendo lo incorrecto. La historia del mundo está llena de estos personajes que logran lo que quieren sorprendiendo a los incautos. Su recuerdo sirve para advertir el peligro que representan los individuos que padecen Trastornos de Personalidad Antisocial, TPA. En Latinoamérica, los psicópatas enriquecen, en el campo político, las bibliotecas de los psicólogos y de los psiquiatras, pero también pueden provocar hecatombes y cubrir de luto y de pobreza a las naciones.

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